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Os propongo un viaje en el tiempo subiendo hasta el alminar de San Juán, luego campanario cristiano hasta nuestros días,  que permanece casi intacto desde la época de explendor mozárabe.

Campanario de San Juán

El viaje tiene un cierto sentido nostálgico para mí porque la última vez que subí  allí yo apenas tenía once años y estuve toda la mañana  limpiando los excrementos de los palomos y primillas que siempre habitaron en la torre y especialmente en su campanario.

Cuentacuentos

La idea del cuentacuentos para explicar la historia de la iglesia, partió de los miembros de la Sociedad de Amigos de la cultura de Vélez-Málaga y contó con la inestimable puesta en escena de Antonio Manuel Peña caracterizado de monje que habitaba en las entrañas del alminar, y que abrió las puertas a unos asombrados chiquillos que esperaban asombrados en el exterior de la Iglesia de San Juán Bautista.

Cuentacuentos

Al principio los niños, sobre todo los más pequeños sintieron un poquillo de recelo, sobre todo por la forma en la que iba vestido el personaje, pero después entre todos, grandes y pequeños, pasamos un rato muy divertido escuchando las ocurrencias de la chiquillería a medida que se iban desgranando las historias.

Cuentacuentos

Después recogió el testigo José Carlos Fernández que continuó con el relato histórico de  los sucesos acontecidos a lo largo de la Historia, entre los muros de aquellas viejas paredes, los chavales mientras tanto no querían  perderse un segundo de la narración.

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Fijaros en esta imágen lo metido en su papel que estaba Antonio Manuel y lo bien ambientado que estaba en este rincón de la Iglesia.

Y ya sin más dilación acompañadnos al campanario y visitemos sus estancias a mediada que ascendemos los distintos pisos que la componen.

Escalera de subida al campanario

Las escaleras como podéis observar permanecen casi intactas desde la época musulmana y el asceso aunque bastante estrecho es seguro y está en buenas condiciones, aunque muy oscuro debido a que se cegaron paulatinamente las ventanas a medida que dejaron de cumplir la función primordial para la que fueron concebidos que eran principalmente la de convocar a los fieles al culto y la oración y la de servir de vigilancia en caso de peligro.

Tragaluz del arquero

Como ejemplo de lo que decimos, podemos observar tres huecos claramente en la imágen, que corresponderían a la posición en la que se situaría un arquero que apoyaría la pierna derecha en el primer boquete, la rodilla izquierda en el segundo y el codo izquierdo en el tercero, para sostener el arco y apuntar cómodamente hasta alcanzar con su disparo la entrada de la puerta Real de la Villa, que se sitúa en línea recta a escasos cuarenta metros y que no erraría a buen seguro el disparo sin ser visto desde el exterior.

La sala del reloj

Este piso corresponde ya a la sala del reloj de San Juán. Observad los contrapesos y las poleas que sostienen el engranaje mecánico, los restos del cristal de la esfera y antiguas agujas sobre el banco de piedra donde se sentaban los guardianes de la torre.

El reloj de San Juán

Y como no, la esfera del reloj tomada desde el interior de la torre, una imágenes que creo no han sido vistas hasta ahora, y que nos llena de satisfacción ofrecerosla en exclusiva en nuestra web.

Campana y al fondo Santamaría

Y ya allí en lo alto pudimos hacernos una idea de como era la ciudad medieval, con la torre en el centro de un gran triángulo conformado por la Iglesia de Santa María, La Fortaleza y la ermita del Cerro de San Cristobal.

Ermita del Cerro de San Cristobal

Las vistas desde el alféizar del campanario precisan de pocos comentarios y espero que os gusten. Aquí observamos como se distribuye el arroyo de San Francisco y la Molineta hasta alcanzar la subida a la ermita.

La Fortaleza

En esta otra imagen los restos de la vieja muralla, con la Fortaleza y la torre del homenaje ya restaurada divisando toda la Vega del rio Vélez  y que confomaban junto a sus hermanas de Comares y Bentomiz la defensa de todo el valle hasta el Mediterráneo.

Santamaría y el barrio de la Villa

Y ya por último la iglesia de Santa María de La Encarnación y el barrio morisco de la Villa, Sierra Tejeda al fondo con el Boquete de Zafarraya, camino natural de entrada al Reino de Granada.

Sólo nos queda felicitar a la Sociedad de Amigos de la Cultura de Vélez-Málaga por la feliz iniciativa y especialmente al párroco de San Juán, Francisco Sánchez sin cuya buena disposición no hubiese sido posible la realización de este reportaje.

Desde nuestra plataforma cultural seguiremos apoyando cualquier actividad que ayude a la defensa y difusión de nuestro patrimonio histórico.

Reportaje y fotografías:

Pepe Valdés

axarquiaviva@hotmail.es

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Oficios del ayer

11/11/2008

El afilador

Parece que fue ayer…¿verdad?, la cantidad de personajes tan pintorescos que poblaban las calles de nuestros pueblos y ciudades de aquí para allá buscandose la vida. Quién no recuerda a lo lejos la voz del afilador con su armónica y su soniquete característico.

Vendedor ambulante

O tal vez este vendedor ambulante de cinturones y cachivaches de todas clases

Puesto de Higos Chumbos

O quizás este puesto de chumbos en la plaza, en la estación del autobús o en la del tren

Puesto de golosinas

Lo niños corriamos a los puestos de golosinas y examinábamos hasta el último rincón buscando nuevos sabores

El lechero

Aunque otros niños no tenían tiempo para estas cosas, como este lechero

La estampita

o no tenían dinero para comprar nada y se quedaban mirando a ver si un milagro lo sacaba de la miseria

El Barquillero

Había que tener ingenio para llamar la atención del producto y saber vender la mercancía…a eso lo llamaron después marketing

autor Pepe Valdés

"El sillero" Autor Pepe Valdés

Mi vecino Juan “el sillero” uno de los últimos artesanos de las sillas de anejas tan típicas de nuestra tierra

El artista del latón

Y el último artista de la hojalata, no había cacharro en la casa que no tuviera remedio por muy mal que estuviese… pero bueno antiguamente duraban las cosas más que ahora.

Pepe Valdés

El 11 de marzo de 1905. ante el notario madrileño don Francisco de Moraga y Tejera, se constituye la Sociedad Ferrocarriles Suburbanos de Málaga S.A. con un capital inicial de cuatro millones de pesetas, en su mayoría extranjero, y que vendría a detentar la concesión del tendido férreo durante 99 años.

Tres fueron las líneas que se hicieron e inauguraron, y en el siguiente orden: Málaga-Vélez, Málaga-Coín, Vélez-Málaga-Ventas de Zafarraya.

Cuando el 10 de diciembre de 1959 dejó de funcionar la línea Vélez-Ventas de Zafarraya y el 23 de julio de1968 la de Málaga a Vélez-Málaga nada hacía suponer que medio siglo después, en las puertas del siglo XXI, se iba a suspirar por aquel viejo tren y a elaborar proyectos multimillonarios para reponer aquel servicio perdido.

Estación de Torre del Mar

Hace cien años, a comienzos del siglo XX, las expectativas creadas por lo posibilidad de la construcción del tren eran extraordinarias. no solo para el municipio de Vélez Málaga. sino para todos los pueblos de la Axarquía.

La primera de las líneas trazadas fue la de Málaga- Vélez Málaga. cuya concesión fue otorgada por Real Orden de 12 de julio de 1906. A finales de enero de 1908 el tren de cremallera de Vélez hacía su primer víaje desde la capital a Torre del Mar. Aquel día, el día en que llegó el tren desde Málaga, por primera vez, fue una gran fiesta.

puente desembocadura rio Velez

La llegada fue saludada con música y cohetes. Una muchedumbre inmensa, compuesta en su mayoría por familias veleñas, llenaba los andenes.

Nos presenta la prensa de la época a Francisco Gómez Bellido, alcalde de Vélez don Francisco de Paula Sola. Juez de instrucción. don José Bascán. abogado, don Adolfo Martínez, medico de Torre del Mar, don Mantíe Martínez, administrador de la fábrica de Torre del Mar, Ricardo Alcanies, capitán de la Guardia Civil, don Rafael Martínez, teniente de carabineros, don Manuel Montoro, el párroco de torre del Mar, el depositario del Ayuntamiento. El coro de la Vintiel venia adornado para tal acontecimiento.

Ya en el puente de Almayate se hizo parada. Sus viajeros se bajaron y pudieron observar el verde valle veleño, la hermosa luminosidad de un día de invierno, y lo próxima que estaba ya Torre del Mar.

La llegada fue emocionante. Era más que la llegada de un tren. Con él se acercaba la modernidad, el progreso, la esperanza en el futuro mejor.

Poco hacía suponer, entonces que medio siglo después este hermoso tren tendría la ilusión y las posibilidades de sobrevivir. El tiempo. los papeles. los desacuerdos de la administración, las dos guerras mundiales, y la civil española cambiaron sustancialmente los objetivos empresariales y tras los estudios pertinentes para levantar las vías de Vélez, se decidió torpemente acabar con el tren.

Estación de tren de Vélez

Texto de Francisco Montoro

AxarquiaViva 2008