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Nos acercamos hoy a Salares, con la excusa de la celebración del X Festival Arábico Andalusí, celebrado el pasado mes de Septiembre, en este bellísimo pueblo de la Comarca malagueña de la Axarquía.

Los romanos la llamaron Salaria Bastitanorum, de donde se deriva su actual nombre. Se cree que pudo ser asentamiento de fenicios, griegos y cartagineses, aunque los restos arqueológicos de mayor importancia, hallados en su término, sean de la presencia romana. Pasó después a manos visigodas hasta la invasión musulmana, y posteriormente, en 1487, a manos cristianas, entregándose a los Reyes Católicos al mismo tiempo que las poblaciones vecinas de la Axarquía.

La población se extiende al sur de la Sierra Almijara, a 579 m sobre el nivel del mar. En la parte central un barranco flanquean los Cerros de Cuascuadra, Guzman y Peñas Blancas. Riegan el temino municipal el rio de Salares y el arroyo Tazones que favorecen el cultivo de frutales, citricos, leguminosas y viñedos. Casi toda la cosecha de las viñas se dedica a producción vinícola. Se recolecta una variedad de uva negra, la famosa rome, de racimos apretados que  en estas tierras da un vino excelente, con  un sabor muy peculiar y distinto a los demás.

Sobre el nucleo urbano destaca la torre alminar de la iglesia de Santa Ana, de estilo mudéjar y planta cuadrada. Data de los siglos XIII y XIV. La Iglesia actual se ubica sobre los restos de una mezquita a cuyo alminar se le agregó un cuerpo de campanas. Está levantado en fábrica de ladrillo rojo, con dos cuerpos y cuatro vanos rehundidos, con magníficos paños de sebka. La torre alminar fue declarada monumento histórico artistico nacional en 1979 y es una de las obras más bellas del arte almohade en la península.

A escasos metros de la iglesia puede verse la Casa Torreón, una joya de la arquitectura popular andalusí, que se conserva en perfecto estado, aunque todo el casco antiguo es un monumento en si mismo. El conjunto forma un conglomerado de calles estrechas y sinuosas, con grandes desniveles que le dan un aspecto de pueblo de  juguete, como si de un belén viviente se tratase, destacando la blancura de sus casas encaladas, como detenidas en el tiempo.

Las paredes de sus calles muestran un grosor de contundencia que abriga de los fríos invernales y aísla de los calores estivales. Las calles parecen derrumbarse hacia la parte baja sin ningún tipo de orden establecido, al capricho del terreno que es quien dibuja su estructura, y que aún conserva entre arcos y adarves, su esencia morisca.

Actuación del grupo de danza oriental Duendes de Oriente por las calles de Salares en el X Festival Arábe Andalusí 2010.

Fotografías Pepe Valdés

axarquiaviva@hotmail.es


 

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Os propongo un viaje en el tiempo subiendo hasta el alminar de San Juán, luego campanario cristiano hasta nuestros días,  que permanece casi intacto desde la época de explendor mozárabe.

Campanario de San Juán

El viaje tiene un cierto sentido nostálgico para mí porque la última vez que subí  allí yo apenas tenía once años y estuve toda la mañana  limpiando los excrementos de los palomos y primillas que siempre habitaron en la torre y especialmente en su campanario.

Cuentacuentos

La idea del cuentacuentos para explicar la historia de la iglesia, partió de los miembros de la Sociedad de Amigos de la cultura de Vélez-Málaga y contó con la inestimable puesta en escena de Antonio Manuel Peña caracterizado de monje que habitaba en las entrañas del alminar, y que abrió las puertas a unos asombrados chiquillos que esperaban asombrados en el exterior de la Iglesia de San Juán Bautista.

Cuentacuentos

Al principio los niños, sobre todo los más pequeños sintieron un poquillo de recelo, sobre todo por la forma en la que iba vestido el personaje, pero después entre todos, grandes y pequeños, pasamos un rato muy divertido escuchando las ocurrencias de la chiquillería a medida que se iban desgranando las historias.

Cuentacuentos

Después recogió el testigo José Carlos Fernández que continuó con el relato histórico de  los sucesos acontecidos a lo largo de la Historia, entre los muros de aquellas viejas paredes, los chavales mientras tanto no querían  perderse un segundo de la narración.

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Fijaros en esta imágen lo metido en su papel que estaba Antonio Manuel y lo bien ambientado que estaba en este rincón de la Iglesia.

Y ya sin más dilación acompañadnos al campanario y visitemos sus estancias a mediada que ascendemos los distintos pisos que la componen.

Escalera de subida al campanario

Las escaleras como podéis observar permanecen casi intactas desde la época musulmana y el asceso aunque bastante estrecho es seguro y está en buenas condiciones, aunque muy oscuro debido a que se cegaron paulatinamente las ventanas a medida que dejaron de cumplir la función primordial para la que fueron concebidos que eran principalmente la de convocar a los fieles al culto y la oración y la de servir de vigilancia en caso de peligro.

Tragaluz del arquero

Como ejemplo de lo que decimos, podemos observar tres huecos claramente en la imágen, que corresponderían a la posición en la que se situaría un arquero que apoyaría la pierna derecha en el primer boquete, la rodilla izquierda en el segundo y el codo izquierdo en el tercero, para sostener el arco y apuntar cómodamente hasta alcanzar con su disparo la entrada de la puerta Real de la Villa, que se sitúa en línea recta a escasos cuarenta metros y que no erraría a buen seguro el disparo sin ser visto desde el exterior.

La sala del reloj

Este piso corresponde ya a la sala del reloj de San Juán. Observad los contrapesos y las poleas que sostienen el engranaje mecánico, los restos del cristal de la esfera y antiguas agujas sobre el banco de piedra donde se sentaban los guardianes de la torre.

El reloj de San Juán

Y como no, la esfera del reloj tomada desde el interior de la torre, una imágenes que creo no han sido vistas hasta ahora, y que nos llena de satisfacción ofrecerosla en exclusiva en nuestra web.

Campana y al fondo Santamaría

Y ya allí en lo alto pudimos hacernos una idea de como era la ciudad medieval, con la torre en el centro de un gran triángulo conformado por la Iglesia de Santa María, La Fortaleza y la ermita del Cerro de San Cristobal.

Ermita del Cerro de San Cristobal

Las vistas desde el alféizar del campanario precisan de pocos comentarios y espero que os gusten. Aquí observamos como se distribuye el arroyo de San Francisco y la Molineta hasta alcanzar la subida a la ermita.

La Fortaleza

En esta otra imagen los restos de la vieja muralla, con la Fortaleza y la torre del homenaje ya restaurada divisando toda la Vega del rio Vélez  y que confomaban junto a sus hermanas de Comares y Bentomiz la defensa de todo el valle hasta el Mediterráneo.

Santamaría y el barrio de la Villa

Y ya por último la iglesia de Santa María de La Encarnación y el barrio morisco de la Villa, Sierra Tejeda al fondo con el Boquete de Zafarraya, camino natural de entrada al Reino de Granada.

Sólo nos queda felicitar a la Sociedad de Amigos de la Cultura de Vélez-Málaga por la feliz iniciativa y especialmente al párroco de San Juán, Francisco Sánchez sin cuya buena disposición no hubiese sido posible la realización de este reportaje.

Desde nuestra plataforma cultural seguiremos apoyando cualquier actividad que ayude a la defensa y difusión de nuestro patrimonio histórico.

Reportaje y fotografías:

Pepe Valdés

axarquiaviva@hotmail.es