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La Alpujarra es una comarca histórica andaluza situada entre las provincias de Granada y la provincia de Almería, en las faldas de la ladera sur de Sierra Nevada, la conforman una serie de valles y barrancos que descienden desde las cumbres de Sierra Nevada, en el norte, al eje vertebrador de la comarca, que es el gran valle, dispuesto en dirección este-oeste, formado por las cuencas del río Guadalfeo, en la parte granadina, y del río Andarax, en la parte almeriense. Al sur, la Sierra de Lújar, la Sierra de la Contraviesa y la Sierra de Gádor con sus barrancos, que descienden desde estas sierras al Mar Mediterráneo.

Se trata de un espacio de una enorme belleza natural y grandes contrastes. A causa de su clima suave, combinado con una fuente estable de agua para la irrigación de los ríos que descienden de Sierra Nevada, los valles de La Alpujarra disfrutan de un importante grado de fertilidad, si bien a causa de la naturaleza del terreno sólo pueden ser cultivados en pequeñas parcelas, por lo cual la técnicas modernas de agricultura no suelen ser viables. Abundan los árboles frutales, como naranjos, limoneros, caquis, manzanos, higueras, castaños, almendros, y los viñedos. La zona este de La Alpujarra, la almeriense, así como la cara sur de las sierras costeras, son más áridas.

Vamos a centrar nuestra visita en tres de los pueblos más pintorescos, sin merecer a los demás, que son los de Pampaneira y Capileira que junto a Bubión, están situados en una de las zonas más bellas de esta comarca granadina, como es el Barranco de Poqueira, y que pertenecen a La Alpujarra Alta, con sus pueblos colgados en las laderas de Sierra Nevada, siendo la zona más conocida de la Alpujarra, y la más visitada por viajeros y turistas por su fácil asceso.

La arquitectura de Pampaneira conserva, en gran medida, la tipología alpujarreña,  formada por casas construidas en mampostería enfoscada y blanqueada con cal, de una o dos alturas con cubiertas planas de launa y aleros de lajas. Presenta, igualmente, su característico entramado urbano con disposición escalonada de las viviendas, calles estrechas, tortuosas y empinadas como consecuencia de su adaptación a la topografía local. En este sentido, destacan sus tinaos como elementos arquitectónicos típicos de su fisonomía, junto a un interesante paisaje agrario dominado por el aterrazamiento sustentado por balates de piedra, lo que le confiere una singular belleza al núcleo urbano.

La gastronomía es de gran riqueza, y en tiendas y talleres a lo largo del núcleo de población se ofrecen cerámicas, tejidos y todo tipo de elementos propios de la artesanía alpujarreña. Hoy día los ingresos derivados del turismo son, en la práctica, la única actividad sobre la que se sustenta la economía de Pampaneira. La agricultura se encuentra en total abandono, y si se conserva lo es en zonas concretas y de forma muy residual.

El interés paisajístico de Pampaneira y su conservación le ha llevado a conseguir la consideración de Conjunto Histórico-Artístico, y a recibir galardones como el Primer Premio Provincial de Embellecimiento de Pueblos  y por dos veces, el Premio Nacional de Turismo de Embellecimiento y Mejora de los Pueblos Españoles. También al estar incluido en los Parques Natural y Nacional de Sierra Nevada, la zona goza de un nivel de protección singular.

Esta circunstancia afecta tanto a la visión conjunta del núcleo urbano y sus anejos, como también a cada uno de los elementos individuales que lo integran, de forma que cualquier transformación debe recibir el visto bueno de la comisión que vela por el mantenimiento del urbanismo y arquitectura del municipo. Esto ha dado lugar a que Pampaneira, junto al resto de pueblos del Barranco del Poqueira, conserve muy bien la tipología de sus calles, viviendas, tinaos y demás elementos arquitectónicos, lo cual le confiere una ventaja importante en la competencia turística.


La sublime integración de estos elementos impide, salvo excepciones, destacar el atractivo de unos elementos sobre otros, alcanzando  su mayor interés al formar un sencillo pero atractivo conjunto, en donde  calles y barrios  conservan la fisonomía tradicional, contando con la colaboración inestimable de los vecinos que han conseguido conservarla y respetarla a través del tiempo. Fuera del núcleo de población, nos encontramos con algunos molinos y cortijos diseminados, pero muy deteriorados o tan transformados, que le han hecho perder gran parte de su atractivo paisajístico y etnográfico.

Fotografías Pepe Valdés

https://axarquiaviva.wordpress.com

e-mail axarquiaviva@hotmail.es

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Os propongo un viaje en el tiempo subiendo hasta el alminar de San Juán, luego campanario cristiano hasta nuestros días,  que permanece casi intacto desde la época de explendor mozárabe.

Campanario de San Juán

El viaje tiene un cierto sentido nostálgico para mí porque la última vez que subí  allí yo apenas tenía once años y estuve toda la mañana  limpiando los excrementos de los palomos y primillas que siempre habitaron en la torre y especialmente en su campanario.

Cuentacuentos

La idea del cuentacuentos para explicar la historia de la iglesia, partió de los miembros de la Sociedad de Amigos de la cultura de Vélez-Málaga y contó con la inestimable puesta en escena de Antonio Manuel Peña caracterizado de monje que habitaba en las entrañas del alminar, y que abrió las puertas a unos asombrados chiquillos que esperaban asombrados en el exterior de la Iglesia de San Juán Bautista.

Cuentacuentos

Al principio los niños, sobre todo los más pequeños sintieron un poquillo de recelo, sobre todo por la forma en la que iba vestido el personaje, pero después entre todos, grandes y pequeños, pasamos un rato muy divertido escuchando las ocurrencias de la chiquillería a medida que se iban desgranando las historias.

Cuentacuentos

Después recogió el testigo José Carlos Fernández que continuó con el relato histórico de  los sucesos acontecidos a lo largo de la Historia, entre los muros de aquellas viejas paredes, los chavales mientras tanto no querían  perderse un segundo de la narración.

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Fijaros en esta imágen lo metido en su papel que estaba Antonio Manuel y lo bien ambientado que estaba en este rincón de la Iglesia.

Y ya sin más dilación acompañadnos al campanario y visitemos sus estancias a mediada que ascendemos los distintos pisos que la componen.

Escalera de subida al campanario

Las escaleras como podéis observar permanecen casi intactas desde la época musulmana y el asceso aunque bastante estrecho es seguro y está en buenas condiciones, aunque muy oscuro debido a que se cegaron paulatinamente las ventanas a medida que dejaron de cumplir la función primordial para la que fueron concebidos que eran principalmente la de convocar a los fieles al culto y la oración y la de servir de vigilancia en caso de peligro.

Tragaluz del arquero

Como ejemplo de lo que decimos, podemos observar tres huecos claramente en la imágen, que corresponderían a la posición en la que se situaría un arquero que apoyaría la pierna derecha en el primer boquete, la rodilla izquierda en el segundo y el codo izquierdo en el tercero, para sostener el arco y apuntar cómodamente hasta alcanzar con su disparo la entrada de la puerta Real de la Villa, que se sitúa en línea recta a escasos cuarenta metros y que no erraría a buen seguro el disparo sin ser visto desde el exterior.

La sala del reloj

Este piso corresponde ya a la sala del reloj de San Juán. Observad los contrapesos y las poleas que sostienen el engranaje mecánico, los restos del cristal de la esfera y antiguas agujas sobre el banco de piedra donde se sentaban los guardianes de la torre.

El reloj de San Juán

Y como no, la esfera del reloj tomada desde el interior de la torre, una imágenes que creo no han sido vistas hasta ahora, y que nos llena de satisfacción ofrecerosla en exclusiva en nuestra web.

Campana y al fondo Santamaría

Y ya allí en lo alto pudimos hacernos una idea de como era la ciudad medieval, con la torre en el centro de un gran triángulo conformado por la Iglesia de Santa María, La Fortaleza y la ermita del Cerro de San Cristobal.

Ermita del Cerro de San Cristobal

Las vistas desde el alféizar del campanario precisan de pocos comentarios y espero que os gusten. Aquí observamos como se distribuye el arroyo de San Francisco y la Molineta hasta alcanzar la subida a la ermita.

La Fortaleza

En esta otra imagen los restos de la vieja muralla, con la Fortaleza y la torre del homenaje ya restaurada divisando toda la Vega del rio Vélez  y que confomaban junto a sus hermanas de Comares y Bentomiz la defensa de todo el valle hasta el Mediterráneo.

Santamaría y el barrio de la Villa

Y ya por último la iglesia de Santa María de La Encarnación y el barrio morisco de la Villa, Sierra Tejeda al fondo con el Boquete de Zafarraya, camino natural de entrada al Reino de Granada.

Sólo nos queda felicitar a la Sociedad de Amigos de la Cultura de Vélez-Málaga por la feliz iniciativa y especialmente al párroco de San Juán, Francisco Sánchez sin cuya buena disposición no hubiese sido posible la realización de este reportaje.

Desde nuestra plataforma cultural seguiremos apoyando cualquier actividad que ayude a la defensa y difusión de nuestro patrimonio histórico.

Reportaje y fotografías:

Pepe Valdés

axarquiaviva@hotmail.es

La Conquista y los Reyes Católicos.

La Conquista de Vélez (Catedral de Toledo)

La Conquista de Vélez (Catedral de Toledo)

La conexión histórica entre los Reyes Católicos y Vélez-Málaga, forma parte importante en la vida de los reyes y en la historia de esta ciudad. Todo ello enmarcado principalmente en la fase final de la “Guerra de Granada . Fernando, hábil político y estratega “sin recurrir a un ataque militar abierto se aprovechó de las divisiones musulmanas y mantuvo la paz con una (de las facciones, mientras que sus ejércitos se lanzaban contra la otro facción así aislada.

La infantería fue convirtiéndose en el arma fundamental. Para conquistar las plazas fuertes, cobra cuerpo el alma de la Edad Moderna: la artillería . A cargo de ésta, Francisco Ramírez de Madrid. Otros capitanes dirigen a los de caballo y a pie. La adversa climatología dificulta entonces la marcha lenta ya de por sí. Días después el ataque estaba preparado. Estaban ya cerca de Vélez-Málaga. En una operación combinada llegan también refuerzos por mar: cuatro galeras al mando del Conde de Trevento y naos y carabelas mandadas por Díaz de Mena, Arriarán y Bernal. ¿Como era entonces esta ciudad de ahora?.

“Cercana a la mar, cercada de todas partes por las altas montañas, asentada en una ladera y rodeada de muros y torres. La Fortaleza está en lo más alto y tiene dos grandes arrabales y fosos”.

II) Hechos de guerra.

Después de preparar la conquista y de la marcha de aproximación, llegan el Rey y los suyos cerca de la ciudad. Faltaba la artillería que por dificultades del itinerario había quedado rezagada. El combate estaba ya próximo. Antes había que asentar el real y estudiar el terreno. Prevaleció entonces la opinión de D. Fernando y se situó entre la ciudad de Vélez y la villa de Bentomiz. Reunía este lugar condiciones para una defensa rápida en caso de un ataque inesperado. Pronto ocurre la primera escaramuza con peligro evidente para el rey. Un rápido ataque desaloja a dos capitanías, asturianos y vizcaínos, de sus posiciones.

Escudo de la Ciudad donde se recrea la escaramuza entre moros y cristianos

El rey sale personalmente a detener a los fugitivos y los moros son rechazados por la serenidad y arrojo del aragonés. La principal protección fue su propio valor y unos caballeros que estaban cerca: el Marqués de Cádiz y el Conde de Cabra. Antes de ser atacados de nuevo había que tomar la iniciativa: el rey mandó atacar los arrabales.

“Y al día siguiente asturianos y vizcaínos se sacaron la espina de la afrenta anterior y precipitaron el ataque de la ciudad. Tras un duro combate cayeron los arrabales y también muchos moros y cristianos entre ellos D. Martín de Acuña y Nuño del Aguila. La ciudad fue asediada y se hicieron fosos a su alrededor.

La Alhambra de Granada

La Alhambra de Granada

En Granada seguían las luchas entre los partidarios del Zagal y los de Boahdil. El Zagal al ver que los cristianos habían puesto cerco a Vélez-Málaga, mandó decir a su sobrino que estaba dispuesto a renunciar al título de Rey, si quería que se uniesen todas las fuerzas musulmanas para ir contra los cristianos. Boahdil no acepta la propuesta y el Zagal tuvo que asumir, sin su ayuda, el papel de defensor del Islam… Pero fracasó en sus propósitos. El Zagal salió de Granada y llegó hasta muy cerca de Vélez-Málaga. Hubo diversas batallas con las gentes que él traía. Los cristianos tenían el ejemplo de su Rey, valor, disciplina y orden. Los moros trabajaban por vencer de una vez y morir consiguiendo el paraíso. Pero Vélez-Málaga la iban ganando poco a poco los cristianos y el Zagal huyó “por Almuñecar hacia Almería”. Los vecinos de Vélez al ver que no podían esperar ya ayuda alguna y que la artillería llegaba al campamento cristiano, capitularon en condiciones análogas a las de otras ciudades.

II) La rendición de la ciudad

Acta de la Rendición

Finalmente en 1487 ocurren hechos decisivos para Vélez Málaga y la comarca de la Axarquía. Tras los combates y el cerco de la ciudad, los moros habían perdido toda esperanza de triunfo. Incluso de seguir resistiendo. Por ello se pactó la rendición. “Los cronistas árabes sitúan la entrega en Chumadá -1- 892 (3 de mayo de 1487), y la conquista el 27 de abril de 1487, que le asignan los cronistas castellanos. Hernando del Pulgar, entre otros dice:

“Entregose esta ciudad de Vélez-Málaga leal Rey don Fernando. viernes a veintisiete días del mes de abril en el año del Nacimiento de Ntro. Redento Jesucristo de Mil cuatrocientos ochenta y siete”. El Rey y el ejército se quedaron en la ciudad un tiempo breve pero suficiente para firmar las capitulaciones y preparar el asedio a Málaga. Asimismo “la Reina doña Isabel permaneció en Vélez-Málaga varias semanas para asentar la conquista, aunque muy diversos autores lo niegan. La caída de VélezMálaga, llevó consigo la entrega de todos los lugares y villas de la comarca.

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A algunas de ellas envió el Rey un representante de su autoridad para que tomara posesión en su nombre. Envió a la villa de Comares a Pedro de Cuéllar y a Luis de Mena a Cómpeta. De otros lugares como Benaquez, Casis, Lacus y Marro, vinieron a ofrecerse como súbditos de los reyes. Y éstos comprendiendo la importancia de Vélez-Málaga tanto por su situación como por su extensión, ordenaron que todas las villas, lugares y alquerías de los alrededores quedaran bajo su jurisdicción. Don Fernando autorizó a los moros volver a sus heredades y les prometió que les dejaría vivir según los usos y costumbres de la religión islámica a condición de que no guardaran armas.

Escudo en piedra de la ciudad

“Firmadas las capitulaciones y todo preparado para la entrega no quiso, sin embargo, Don Fernando ocupar inmediatamente la ciudad (difiriendo su entrega hasta el 3 de mayo, día de la Santa Cruz) y haciéndolo por la puerta de Granada”. Por la circunstancia de haber entrado éste día llaman algunos a Vélez-Málaga, de la Cruz.

El Rey nombró asimismo “las autoridades que habían de gobernar y defender la ciudad recién conquistada y fue su primer alcaide, capitán y justicia mayor D. Francisco Enríquez, su primer corregidor el bachiller Diego Arias y regidores, entre otros, Mosén Talavera y Alfonso de San Martín”.

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Texto Francisco del Pino Roldán

Axarquíaviva 2008