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Axarquiaviva

Retomamos el blog, tras este largo año sabático que nos hemos dado, mostrando un pequeño adelanto de la colección de fotografías antiguas que hemos seleccionado para vosotros y que tanto éxito ha tenido en la red social de Facebook en el grupo “La historia local en fotografías”.

A través de estas fotografías con más de treinta años de antigüedad, vamos a contemplar cómo eran nuestros pueblos, nuestras gentes, nuestros modos de vida, en definitiva de todo aquello que el tiempo se empeña en cambiar, para relegarlo al olvido.

Un fugaz destello de ese tiempo que ya pasó pero que aún conservamos en la retina.

La abuela calentándose al sol

Recogiendo el copo. Benajarafe 1981

Coro juvenil Peña Circulo 81 Torre del Mar

Plaza, Canillas de Aceituno

Paseros de la Axarquía

No podía faltar el gato curioseando en la ventana

La “monda” (Recolección de la caña de azúcar)

Encaje de bolillos

La España de entonces

Manolico el carretero

Las gitanillas de la estación

A todos sitios llegábamos con nuestras bicicletas

¿Y a qué niño no le dieron un escobonazo en el tren de Zapata?

La suerte que yo tenía es que mi caballo era de verdad…

Continuará…

FOTOGRAFÍAS Pepe Valdés

Fotos Valdés

La Axarquía Eremítica y sus piedras misteriosas

Muy cerca de la antigua carretera nacional 340 (dirección Málaga Almería), en el sitio conocido por Valle Niza, perteneciente al término municipal de Vélez Málaga, se encuentra un centro de poder que conserva sobre si, y en buen estado, una de las manifestaciones sacras más antiguas de las culturas mediterráneas. Es el Complejo de Almayate que guarda el conjunto rupestre, eremítico más importante de Andalucía.

En su simplicidad, el hombre malagueño consagró gran parte de su vida a erigir gigantes de piedra que pudieran constituir su reclamo, su protección y su testimonio. Ya se trate de los enormes bloques sensibles colocados en resonancia sobre puntales de granito en dólmenes vibrantes como los de Antequera, o de las piedras-antena hincadas en el suelo de Sierra Tejeda, para que el cielo pueda dar su respuesta equinoccial en su cima.

Fotos Eduardo Arboleda

¿Qué afán tenía el hombre por remover tales masas? ¿Qué pregunta debía formular y qué respuesta recibir por medio de estas piedras que ciertamente la transmitian?
Piedras de culto, piedras dóciles, piedras achatadas, piedras emotivas de sacrificio que la tierra sacó de su seno. Sin la piedra, la vida del hombre hubiera sido prácticamente imposible. La piedra es su lenguaje, señala sus jalones y su orientación. Es también su geografía.

Los eremitas o ermitaños malagueños de Almayate se retiraron a este paraje, apartado, para dedicarse a la contemplación como primera forma de vida religiosa; entregándose a la oración y a la soledad, ocupándose de diversos géneros de penitencias y mortificaciones, sin descuidar en ningún momento la labor de manos para evitar la ociosidad. Su asentamiento comienza con motivo de las primeras persecuciones de los paganos en Andalucía.

Los ermitaños malagueños profesaban las reglas de san Benito, eran verdaderos monjes que habían aprendido, por largas pruebas en el monasterio y con el socorro de muchos a combatir al demonio. Se sentían con bastantes fuerzas para dejar la compañia de sus hermanos y emprender por si solos y sin el socorro ajeno la lucha contra los vicios de la carne y de los pensamientos. Estaban siempre solos, sin permitirseles hablar entre si, ni tampoco criar animales.

foto E.Arboleda

Los más jóvenes ocuparon los lugares más apartados. Levantábanse todos los días del año para recitar maitines a las dos, después de media noche cada uno tocaba la campana de su oratorio, pero con tal orden que se respondían los unos a los otros, de modo que de no hacerlo, al amanecer, el más cercano debía llegarse a la ermita para saber la causa y avisar.

Foto Valdés

Los eremitas de Almayate se infligían mortificaciones varias: algunos se obligaron a vivir siempre de pie y su aislamiento les producía alucinaciones, especialmente los que escogian la celda tapiada de la macrocueva, antiguo templo precristiano. Para estos eremitas o ermitaños sus estados alterados de conciencia, tenían unas dimensiones que superaban la realidad que conocemos cotidiana. La misma realidad de los antiguos malagueños del Complejo de Almayate que hoy empieza, poco a poco, a desvelarnos su secreto.

Eduardo Arboleda Ballén

Antropólogo

Fotografías Pepe Valdés


A mí me llaman Miguiña,
Miguiña por mi guiñar.
Todos comen trabajando
y yo como sin trabajar.

José Martin Ortega “Miguiña”, nació el dia 3 de Abril de 1920 en la calle de la estación de Canillas de Albaida. Hijo de José Martin Perez y María Ortega Extremera. Su padre era un hombre que no se sentía a gusto en el pueblo y por ese motivo pensó en mejorar sus condiciones de vida marchando a Cuba para hacer fortuna.

Su madre era de familia acomodada y tenía un gran talento artístico, tocaba la guitarra y dibujaba. Estas inquietudes artísticas las transmitíó a sus hijo. Durante los cinco años que permaneció su padre en Cuba Miguiña, su hermana que era ciega de nacimiento y su madre vivieron en el pueblo al  amparo de sus familiares.

A los siete años viene a vivir a Vélez, con su tío Francisco Martín, que no tenía hijos y poseía una carbonería en la calle Alcantarilla. Asiste al colegio de los padres franciscanos, un colegio de pago, en el que estudian los hijos de las familias pudientes del pueblo. Es en esta época cuando empiezan a aparecer sus primeros problemas de salud, según su hermana porque rezaba demasiado.

Miguiñas, su madre y su hermana

Lo cierto es que tiene algunos episodios nerviosos y comienza a padecer un tic en la cara que seria la causa de sus apodo. Al parecer una churrera que tenia su negocio cerca de la carbonería de su tío cuando lo veía con el tic decia “mira, me guiña, me guiña”.

Al volver sus padre de Cuba se trasladan con la familia al completo a Vélez donde puso tambien una carbonería. En este tiempo ya comienza a ser considerado como una persona peculiar, algo rara.

El padre de Miguiña en Cuba (1º a la izqda)

La guerra civil le sorprende en Vélez con 16 años, cuando finaliza declarado inútil para el servicio militar por sus problemas de salud, malvive de lo que puede: coge chumbos, caracoles, hierba para el ganado, rebusca patatas y va por los pueblos de la Axarquía ofreciendo sus poesías a cambio de la voluntad de los que le escuchan.

Miguiña y su tío

En una época de control politico y social, Miguiña se atreve a contar sucesos poco agradables para los que mandan y a criticar las hipocresías de la sociedad. Es el Miguiñas más provocador tanto en lo que cuenta como en su forma de vestir, con sus largas melenas, su sombrero y su guitarra.

Durante algún tiempo viaja con el circo de los hermanos Palacios por gran parte de Andalucia. Su trabajo consistía en realizar poemas elogiosos sobre las ciudades que visitaban y sobre los espectadores, improvisando versos.

Despues de mucho viajar, regresa a Vélez donde en los años cincuenta se agrava la inestabilidad y sufre un decaimiento. Dice que ha encontrado un tesoro y que el alcalde y los concejales se han quedado con él.

Miguiñas con traje y corbata

Este comportamiento irrita a los dirigentes municipales a los que llama ladrones cada vez que los ve por la calle. Esta situación le acarreó detenciones y palizas que van agravando aún más su estado de salud. Se dice que escribió una carta al mismísimo Franco denunciando los desmanes de los gobernantes municipales. Asi que lo detuvieron, le cortaron el pelo, le pusieron una camisa de fuerza y la guardia civil se lo llevó en el tren rumbo al manicomio de Málaga.

Este que a  mí me ha pelado

es un cabo de Montilla

aquí el primero que pilla

lo deja más pelao

que al palo de una sombrilla.

Dspués del tratamiento en la institución, empeora su estado de salud. Un taxi lo trae desde Málaga para que muera en su casa. El fallecimiento tuvo lugar en su domicilio de la calle Tras casas capitulares nº 13 el día 5 de Septiembre de 1956.

Redacción y textos Antonio Serralvo


Las cosas de Miguiña

por Juan Fernandez Olmo

En cierta ocasión se acercó a unos albañiles ocupados en la construcción de una modesta casita. Estos albañiles, conociendo el material de obra más cercano, le ofrecieron faena al poeta afincado en Vélez, consistente en que les acercara lajillas, justo lo que no había, Miguiña, contrariado porque no encontraba ninguna a mano, les contestó: Juro por mi dios Apolo, / y jurar no es maravilla. / Me encuentro de peón solo, / a mí me piden lajillas / y solamente hallo bolos.

En sus andanzas de Canillas de Albaida hacia la costa era paso y parada obligatoria de descanso Arenas de Daimalos. En el pueblo los vecinos conocían los apuros para sacar adelante su famélico estómago y, entre otras, visitaba la casa de Julia Martín Díaz. Ella tenía una buena piara de cabras y después de la acostumbrada cortesía de ofrecerle asiento, le preguntaba: ¿Miguiña, quieres un tazón de leche? Si, Julia, y si puede ser migado, mejor.

Cada dos por tres se iba la luz y los apagones eran duraderos, hasta el extremo de que un año, por feria, aparecieron en el libro de festejos los ripios siguientes: Cuándo querrá el Dios del cielo / y la Virgen soberana, / de que estemos alumbrados / de la noche a la mañana. Esta situación inestable del alumbrado, motivó que todas las casas arenuscas dispusieran de un “perico” , de poco consumo de aceite,  obra de los lateros, que de una lata de leche condensada confeccionaban los más dispares utensilios. De ahí viene lo de ” eres más apañá que un jarrillo de lata”. Miguiña miró fijamente el tiesto y lo definió de esta manera: Tú eres ancho de boca / y de puntiagudo hocico. / Qué inteligencia tenía / el que te puso perico / buscando la economía.

Miguiña frecuentaba la serrería de Canillas de Albaida buscando lo que podía, y allí tomó por latiguillo que a la llegada del verano iría a Buenos Aires con una carga de chumbos. Trabajaba al cuidado del corte de las maderas, un aficionado al arte de versificar y de tanto oír a Miguiña lo de Buenos Aires, le compuso: Yo dejo de ser quien soy, / si no sigo con mi rumbo / y me marcho este verano, / en barco o en un convoy, / a Buenos Aires con chumbos. La verdad sea dicha, aquello cogió a contrapié a Miguiña, que no esperaba encontrarse de sopetón los pensamientos, más bien guasones, de aquel novato haciéndole competencia. Tras darse un momento de descanso, conteniendo su enfado, en la imposibilidad de que el otro cumpliera la fanfarronada, contestó con un desafío en son de cáscara: ¡Hola!, buen amigo mío, / y amigo de inteligencia. / No vivas tú preocupado / embarque chumbos o peras / y en esos mares se pierdan. Sigue tu oficio en la sierra / con tu garlopa bravía / porque tú no podrás ir / y yo te apuesto la vía.

Tumba de Miguiña

En Canillas de Albaida nací,

un lugar junto a la sierra,

y a Vélez-Málaga fui

a vecindarme en su tierra.

Allí tengo mi hospedaje

cuando hago mi regreso

para cambiarme de traje

y darle a mi madre besos.

soy José Martín Ortega

y Miguiñas de apodaje,

un perfecto personaje.

e-mail: axarquiaviva@hotmail.es

Próximamente: “Estampas de mi pasión”

Semana Santa Vélez-Málaga


Os propongo un viaje en el tiempo subiendo hasta el alminar de San Juán, luego campanario cristiano hasta nuestros días,  que permanece casi intacto desde la época de explendor mozárabe.

Campanario de San Juán

El viaje tiene un cierto sentido nostálgico para mí porque la última vez que subí  allí yo apenas tenía once años y estuve toda la mañana  limpiando los excrementos de los palomos y primillas que siempre habitaron en la torre y especialmente en su campanario.

Cuentacuentos

La idea del cuentacuentos para explicar la historia de la iglesia, partió de los miembros de la Sociedad de Amigos de la cultura de Vélez-Málaga y contó con la inestimable puesta en escena de Antonio Manuel Peña caracterizado de monje que habitaba en las entrañas del alminar, y que abrió las puertas a unos asombrados chiquillos que esperaban asombrados en el exterior de la Iglesia de San Juán Bautista.

Cuentacuentos

Al principio los niños, sobre todo los más pequeños sintieron un poquillo de recelo, sobre todo por la forma en la que iba vestido el personaje, pero después entre todos, grandes y pequeños, pasamos un rato muy divertido escuchando las ocurrencias de la chiquillería a medida que se iban desgranando las historias.

Cuentacuentos

Después recogió el testigo José Carlos Fernández que continuó con el relato histórico de  los sucesos acontecidos a lo largo de la Historia, entre los muros de aquellas viejas paredes, los chavales mientras tanto no querían  perderse un segundo de la narración.

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Fijaros en esta imágen lo metido en su papel que estaba Antonio Manuel y lo bien ambientado que estaba en este rincón de la Iglesia.

Y ya sin más dilación acompañadnos al campanario y visitemos sus estancias a mediada que ascendemos los distintos pisos que la componen.

Escalera de subida al campanario

Las escaleras como podéis observar permanecen casi intactas desde la época musulmana y el asceso aunque bastante estrecho es seguro y está en buenas condiciones, aunque muy oscuro debido a que se cegaron paulatinamente las ventanas a medida que dejaron de cumplir la función primordial para la que fueron concebidos que eran principalmente la de convocar a los fieles al culto y la oración y la de servir de vigilancia en caso de peligro.

Tragaluz del arquero

Como ejemplo de lo que decimos, podemos observar tres huecos claramente en la imágen, que corresponderían a la posición en la que se situaría un arquero que apoyaría la pierna derecha en el primer boquete, la rodilla izquierda en el segundo y el codo izquierdo en el tercero, para sostener el arco y apuntar cómodamente hasta alcanzar con su disparo la entrada de la puerta Real de la Villa, que se sitúa en línea recta a escasos cuarenta metros y que no erraría a buen seguro el disparo sin ser visto desde el exterior.

La sala del reloj

Este piso corresponde ya a la sala del reloj de San Juán. Observad los contrapesos y las poleas que sostienen el engranaje mecánico, los restos del cristal de la esfera y antiguas agujas sobre el banco de piedra donde se sentaban los guardianes de la torre.

El reloj de San Juán

Y como no, la esfera del reloj tomada desde el interior de la torre, una imágenes que creo no han sido vistas hasta ahora, y que nos llena de satisfacción ofrecerosla en exclusiva en nuestra web.

Campana y al fondo Santamaría

Y ya allí en lo alto pudimos hacernos una idea de como era la ciudad medieval, con la torre en el centro de un gran triángulo conformado por la Iglesia de Santa María, La Fortaleza y la ermita del Cerro de San Cristobal.

Ermita del Cerro de San Cristobal

Las vistas desde el alféizar del campanario precisan de pocos comentarios y espero que os gusten. Aquí observamos como se distribuye el arroyo de San Francisco y la Molineta hasta alcanzar la subida a la ermita.

La Fortaleza

En esta otra imagen los restos de la vieja muralla, con la Fortaleza y la torre del homenaje ya restaurada divisando toda la Vega del rio Vélez  y que confomaban junto a sus hermanas de Comares y Bentomiz la defensa de todo el valle hasta el Mediterráneo.

Santamaría y el barrio de la Villa

Y ya por último la iglesia de Santa María de La Encarnación y el barrio morisco de la Villa, Sierra Tejeda al fondo con el Boquete de Zafarraya, camino natural de entrada al Reino de Granada.

Sólo nos queda felicitar a la Sociedad de Amigos de la Cultura de Vélez-Málaga por la feliz iniciativa y especialmente al párroco de San Juán, Francisco Sánchez sin cuya buena disposición no hubiese sido posible la realización de este reportaje.

Desde nuestra plataforma cultural seguiremos apoyando cualquier actividad que ayude a la defensa y difusión de nuestro patrimonio histórico.

Reportaje y fotografías:

Pepe Valdés

axarquiaviva@hotmail.es

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Un rincón en Archez

Me propuse seleccionar las mejores imágenes históricas de nuestra Axarquía. Los primeros documentos fotográficos documentados que conozco datan de los años 39 al 49, y corresponden a los archivos provinciales de la Diputación, ése es el periodo de tiempo que abarcan las fotos que voy a mostrar a continuación, el resto de imágenes muy desperdigadas e inconesas y difíciles de catalogar en el tiempo, ya que no se sabe cuando fueron realizadas, ni su autor.

Debo reconocer que me quedé sorprendido con aquellas imágenes a medida que las contemplaba, me quedé fascinado de la calidad de aquellos trabajos fotográficos “de campo” y de su valor documental.

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El viejo tren a su paso por la Fábrica de Cemento

Y sólo después de muchos días de visionarlas una y otra vez, conseguí acabar la selección, después de dejar en la cuneta fotografías que seguro merecían estar aquí representadas.

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Minarete de Archez

Lo más difícil para mi, aparte de la propia selección, fue abstraerme de mis propios gustos personales, y atender sobre todo al valor documental de las imágenes.

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Plaza en Torrox

Otra de las dificultades añadidas fueron las de seleccionar las más representativas de cada una de las temáticas que había encontrado, dada la diversidad que había entre ellas.

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Fiesta de Moros y Cristianos en Alfarnate

Había que seleccionar fotografías que documentaran las gentes de la época, su forma de vivir, otras tenían que contarnos cómo eran nuestros pueblos, sus rincones, su patrimonio histórico, sus tradiciones, créanme no fue nada fácil.

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Plaza de Las Carmelitas en Vélez

Pero bueno… lo que importa es el resultado: espero que se sorprendan con estas instantáneas lo mismo que a mí me pasó cuando las contemplaba.

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Fiesta de Moros y Cristianos en Alfarnate

Quisiera también animarles a que participen y nos comenten cuales son sus favoritas para ir eligiendo las mejores.

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Fuente de los Reyes Católicos en Vélez

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Vista de Algarrobo

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Representación del Paso de Cajiz

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Las Cuatro esquinas en Torre del Mar

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Plaza de Toros en Vélez

Próximamente haremos otra entrega de fotos; esperamos vuestros comentarios.

Oficios del ayer

11/11/2008

El afilador

Parece que fue ayer…¿verdad?, la cantidad de personajes tan pintorescos que poblaban las calles de nuestros pueblos y ciudades de aquí para allá buscandose la vida. Quién no recuerda a lo lejos la voz del afilador con su armónica y su soniquete característico.

Vendedor ambulante

O tal vez este vendedor ambulante de cinturones y cachivaches de todas clases

Puesto de Higos Chumbos

O quizás este puesto de chumbos en la plaza, en la estación del autobús o en la del tren

Puesto de golosinas

Lo niños corriamos a los puestos de golosinas y examinábamos hasta el último rincón buscando nuevos sabores

El lechero

Aunque otros niños no tenían tiempo para estas cosas, como este lechero

La estampita

o no tenían dinero para comprar nada y se quedaban mirando a ver si un milagro lo sacaba de la miseria

El Barquillero

Había que tener ingenio para llamar la atención del producto y saber vender la mercancía…a eso lo llamaron después marketing

autor Pepe Valdés

"El sillero" Autor Pepe Valdés

Mi vecino Juan “el sillero” uno de los últimos artesanos de las sillas de anejas tan típicas de nuestra tierra

El artista del latón

Y el último artista de la hojalata, no había cacharro en la casa que no tuviera remedio por muy mal que estuviese… pero bueno antiguamente duraban las cosas más que ahora.

Pepe Valdés