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OLIVO

El asociar el acento del sur a un bajo nivel cultural sigue siendo algo muy extendido en nuestra sociedad. «Estamos sometidos a muchos prejuicios», comenta el escritor y profesor de la Universidad de Málaga Francisco Morales Lomas, autor del libro “Claves del andaluz. Historia de una controversia”.

Falta de información, prejuicios que se observan tanto dentro como fuera de la Comunidad. El problema es el desconocimiento. Como apunta Morales Lomas, «la mayor parte de los rasgos del andaluz están en el castellano desde el siglo XV». Lo que ocurre es que, desde el siglo XVIII, la Real Academia de la Lengua es la que impone la norma. Y esa norma tira más hacia el norte y el centro, que hacia el sur. Hasta tal punto que ha aceptado el ‘laísmo’, tan propio de Madrid.

yunta

fotografía de Rodrigo Toré

No obstante, el andaluz es una forma más de hablar castellano. Y una de las más avanzadas, según Antonio Garrido, doctor en Filología Hispánica y ex director del Instituto Cervantes de Nueva York Por supuesto, tiene sus características propias. El ceceo, el seseo, la desaparición de ‘r’ o ‘l’ al final de la palabra (‘regulá’ en lugar de ‘regular’) o la relajación de la ‘j’ son algunos de ellos. A juicio de Morales Lomas, todo se resume en una «gran vivacidad, economía lingüística y ligereza». Aunque, todo hay que decirlo, no se trata de un dialecto. Más bien de habla, o mejor dicho, de hablas. Así lo entiende el profesor de Lengua Española de la Universidad de Sevilla Antonio Narbona, miembro de la Real Academia Española (RAE) en Andalucía y autor de numerosas investigaciones. En su opinión, la razón de esta denominación está en la «diversidad y heterogeneidad» de los andaluces. «Ni un solo rasgo fonético es común a todos», advierte, poniendo como ejemplo cómo la marcada abertura de las vocales finales de los granadinos o los cordobeses choca a otros paisanos andaluces. No en vano, dentro de la propia región existen diferentes tipos de habla.

La Alhambra

En general, se dividen en oriental y occidental. Así, según el profesor Morales Lomas, en la franja costera predomina el ceceo, justificado en los procesos migratorios vividos a lo largo de la historia. Por su parte, en el norte de Sevilla y Jaén, por ejemplo, se distingue más la ‘s’, mientras en zonas de Huelva y Cádiz se observa la aspiración sonora de la ‘j’ entre vocales, caso de ‘aho’ (por ‘ajo’). Y es que cada provincia tiene su peculiaridad. Sin tener por qué ser incorrecta. De hecho, tanto el ceceo como el seseo se consideran válidos. Lo que ocurre es que tienen muy mala prensa. Decir ‘ceñorita’, en lugar de señorita, no está bien visto. Otra cosa son los vulgarismos, tipo ‘amoto’ o ‘haiga’, «que se pueden oír tanto a un andaluz como a un gallego».

conocesandalucia[1]

Sin embargo, como advierte el profesor de Sociolingüística Andaluza en la Universidad de Sevilla Juan Manuel García, «el complejo de inferioridad continúa existiendo, aunque en menor medida». Aunque más que de complejo, habría que hablar de sentimiento, según Narbona. Es lo que hace que muchos andaluces cambien automáticamente su forma de hablar cuando se encuentran con cualquier otro español. De forma casi inconsciente, salen las ‘s’ finales o la ‘d’ en palabras como ‘acabado’ -que se pierden en el habla andaluza-. Una tendencia que ni es necesaria ni recomendable. Como apunta Antonio Garrido, «hay que hablar sin exagerar, ni por exceso ni por defecto, sin caer en el falso hipercultismo, en lo forzado». «Las hablas andaluzas son unas de las formas más avanzadas del castellano en cuanto a recursos y economía lingüística», añade. No hay más que ver el sinfín de términos que se manejan en los cientos de pueblos de la Comunidad.

algarrobo

Algarrobo foto panorámica de Lui Marín

Eso en cuanto a riqueza léxica. En lo que respecta a la economía, incluso hay fórmulas que ya han importado otros hablantes castellanos, como la caída de la ‘d’ entre ‘a’ y ‘o’ finales -véase ‘pescao’ o ‘empezao’-. Hasta la RAE ya acepta ‘bailaor’, como ‘bailador de música flamenca’. Sin embargo, este ahorro lingüístico ha sido uno de los enemigos del habla del Sur, asociado por ello así a la pereza. Recuerda Garrido esa frase tan extendida de que los andaluces «son unos vagos, se comen letras». Tópicos que se han ido acumulando en la cultura popular. No en vano, ya en el siglo XV, Antonio Nebrija se topó con la oposición de muchos castellanos, que rechazaban su ‘Gramática de la lengua castellana’ (1492) por ser andaluz.

Para Morales Lomas, «los andaluces nos manejamos a gusto dentro de nuestra habla en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, en ocasiones más solemnes el proceso se invierte, y la comodidad resulta incomodidad. Tratamos de disimular los rasgos del habla andaluza y recurrimos a pronunciar la modalidad castellana. Se cree que la pronunciación de nuestra lengua es peor que la castellana»,cuando, como advierte Antonio Garrido, «ninguna lengua es superior a otra ni hay zonas en las que se hable mejor». «Siempre que no se cometan incorrecciones, cualquier modalidad del castellano es tan válida como otra».

axarquiaviva.wordpress.com

Resumen de artículo publicado en el diario Sur de Málaga

axarquiaviva@hotmail.es

2 Responses to “Zoy andalú”


  1. Yo tambien zoy andalú, ¡Cazi na !
    El artículo es muy bueno. Me hubiese gustado leerlo entero.
    El cuadro “OLIVO” ¿ es del pintor malagueño GUERRA?

  2. axarquiaviva Says:

    es muy parecido en lo pictórico juán, pero este cuadro es de un pintor rondeño, no es de Evaristo Guerra.


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