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Este recorrido nos va a permitir conocer Sierra Tejeda en su vertiente más meridional y mediterránea y nos posibilitará alcanzar el techo de la provincia de Málaga, la Maroma una inmensa mole de granito de 2.065 m. de altura.  En este entorno se sitúa una de las zonas más ricas en cuanto a flora y fauna de la Axarquia, el Arroyo del Alcázar, de aguas mansas y claras.

poza

El recorrido comienza en el recinto del Cortijo “El Alcázar”, una zona recreativa y de acampada que se sitúa en un gigantesco cortado donde fluye el agua mansamente entre el matorral de ribera entre una gran cantidad de tajos  y cortados de gran belleza.

Se accede mediante una pista forestal que nace en la margen izquierda de la carretera de Alcaucín, justo antes de la llegada al pueblo.

Este carril discurre por la falda de Sierra Tejeda, sirviendo de límite entre el pinar de la Sierra y el matorral de laderas abajo. La panorámica nos ofrece el paisaje rural de la alta Axarquía. Tras una cerrada donde se sitúa un pequeño mirador podemos admirar el perfil del rostro del Indio Tejeda.

Alcázar1

Recorridos unos 3,5 kms. en coche todavía, llegamos a un primer asentamiento que se sitúa justo con el encuentro del arroyo del Alcazar. Esta zona se encuentra situa da bajo un pinar y está acondicionada con fuentes, cocinas, servicios y unas pequeñas pozas situados en el arroyo, que ofrecen la posibilidad de bañarse.

El camino continúa ascedentemente y nos llevará a la segunda zona de asentamiento, comúnmente conocida como Cortijo del Alcázar . Este lugar está mejor acondicionado que el anterior, contando con servicios, cocinas, fuentes etc. Es posible acampar con permiso del lARA.

Fuente El Alcázar

Desde este último emplazamiento comienza el itinerario a pie que nos conducirá a la Maroma. El recorrido es muy duro y se emplean unas cinco horas. La vereda comienza en la zona superior del recinto, justamente pegada a la acequia. En un principio la senda cogerá la pista forestal, por donde continuaremos unos 250 m. hasta volver a encontrar la senda en la margen derecha. Continuando por la misma pasaremos por una fuente, y después llegaremos a La Cerca con ruinas de unas antiguas viviendas semicavernícolas de antiguos pastores.

rio Alcázar

Situados en el arroyo El Alcázar, podremos encontrar una rica variedad de especies de ribera como chopos, zarzamoras, juncos, helechos, rosas silvestres, yerbabuenas, adelfas, etc., así como el bancal de pino negral de repoblación situado a rebujo del cortafuegos.

insecto

La vegetación más característica es el pinar, que en este caso es de tipo carrasco y de repoblación. Conforme ascendemos son frecuentes los chopos, cedros, encinas, cipreses, y especies arbustivas como cornicabras, tojos, jaguarzos, jaras, hiedras,  etc., y herbáceas como los tomillos, romeros, palmitos, torbiscos, etc.

Mariposa

La senda acaba en el mismo arroyo de La Cerca , pero si subimos al pequeño collado izquierdo, justo por encima de un bancal de pino negral a unos 100 m., nos encontraremos un cortafuegos, que seguiremos su recorrido hasta su final, la Loma de las Víboras a 1.300 m. de altitud.

Durante toda la ascensión por el cortafuegos y pasada la Loma de las Víboras, conforme nos vamos acercando a los Senos de la Tejeda, los pinos van desapareciendo para dar paso a especies de talla arbustiva como el enebro, la sabina, el majuelo, y si hay suerte encontraremos algún ejemplar de tejo, que actualmente se encuentra en franca regresión, a pesar de que en otros tiempos abundara tanto como para dar nombre a la sierra.

Bodegón silvestre

Donde acaba el cortafuegos, veremos que finaliza una pista forestal que continua por una vereda con recorrido en zigzag hasta los dos picos gemelos o los Senos de la Tejeda donde la vereda se pierde y el recorrido es campo a través y ya divisaremos la Loma de la Maroma.

Vista de la Maroma

Con suerte durante el recorrido y si acudimos temprano y estamos en silencio, podemos contemplar algún ejemplar de cabra montés tan abundantes por estos parajes.

plano de la ruta

plano de la ruta

…Continuará

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luis barrón

Foto Luis Barrón

En la Axarquía tenemos también el privilegio de poseer las especies de aves silvestres más especializadas en el canto que existen en la Naturaleza, al menos las que se cultivan como aves de canto.

Vamos a comenzar por ese prodigio canoro que es el ruiseñor, rescatando un escrito realizado por el gran maestro de la ornitología que fue D. Antonio Drove, y después pasaremos a la familia de los fringílidos que son los que compiten en concursos de canto: el jilguero, el verderón y el pardillo.

Foto José L. Pérez

Foto José L. Pérez

El ruiseñor está considerado como el rey de los pájaros cantores. Es, por méritos propios, el pájaro que más ha sido cantado por poetas y escritores de todos los tiempos. La Naturaleza dotó al ruiseñor de unas cualidades excepcionales en sus órganos de canto, que le permite emitir sus variadas frases líricas, de amplia tesitura, con un poderoso volumen de voz que hacen que sea el cantor por excelencia de los bosques, vegas y jardines.

El ruiseñor («Luscinia megarhmda luscinia») es un pájaro emigrante, insectívoro, de dieciséis centímetros de longitud en total, de los cuales siete centímetros corresponden a la cola. La parte superior del cuerpo es de color marrón rojizo, bastante uniforme desde el nacimiento del pico al final de la cola. La parte inferior es de color ceniciento, con matizado más blanco en el mentón, vientre y debajo de las alas, quedando únicamente coloreado de marrón rojizo la parte no cubierta de la cola por la parte inferior. El plumaje del macho y de la hembra es igual, salvo que el del macho posee un matiz levemente más rojizo, más tostado o más brillante.

El ruiseñor llega a nuestra Península en abril, y suele volver, año tras año, al lugar donde ha criado por primera vez. Los machos son los primeros que hacen acto de presencia en los lugares donde han de criar, y donde saben imponer su autoridad, no permitiendo que otro macho ocupe su zona tradicional de dominio.

ruiseñor bastardo foto deNacio

Foto deNacio

Repartidos y acomodados por fin en sus respectivos territorios, los machos demuestran su vigor lanzando a los cuatro vientos sus potentes voces. Parece como si pretendiesen superarse para que sus frases líricas alcancen mayor distancia. En realidad, es su ardiente celo amoroso el que con sus cantos lanzan al aire, esperando ser reconocido en lontananza por su hembra que pronto ha de llegar o de la novia que han de conquistar, en el caso de los jóvenes.

A los ocho días, aproximadamente, aparecen las hembras. Los machos más adultos se emparejan con su compañera de temporadas pasadas, y los jóvenes impetuosos que por primera vez van a casarse se ven asediados por las jóvenes hembras reclamadas por ardiente celo y de las cuales una de ellas ha de ser su fiel pareja para el futuro.

Para la nidificación, los ruiseñores suelen tener predilección por lugares más próximos al suelo y que estén protegidos por maleza o plantas diversas. No obstante, es frecuente que construyan el nido entre el ramaje de arbustos de poca altura, entre las hojas bajas de las pitas, entre las hojas de palmeras pequeñas o entre la hierba que trepa en la base de un árbol. En fin, siempre el ruiseñor anida en las proximidades del suelo y a una altura no superior al metro.
Cuando construyen el nido en el suelo suelen protegerlo de la humedad con una buena base de hojarasca. El resto lo construyen con raíces, hojas menudas, hierbas, etc., y el interior lo recubren con pelos de palmera o hierbas muy finas.

La postura consta casi siempre de cinco huevos de color verde aceituna, y la incubación dura catorce-quince días.Ingieren una enorme cantidad de gusanos, insectos y larvas, y, a medida que van creciendo, les suministran diversos frutos pequeños, como moras de árbol, fresas, etc.

A últimos de septiembre empiezan los ruiseñores a prepararse para la hibernación, que han de efectuar en el África Ecuatorial. Parece ser que se reúnen en determinados parajes para emprender, en bandadas, el vuelo a través de la Península.

Jilguero. Foto de Juan Manuel Breva

Jilguero. Foto de Juan Manuel Breva

El policromismo de su  plumaje, su melódico canto, la suavidad con la que toma asiento en los espinados  cardos, sus graciosos y acrobáticos movimientos, todos hemos visto a esta preciosa avecilla alguna vez. De hecho el jilguero o “colorín” ha sido siempre uno de los pajarillos que más ha llamado la atención al ser humano.

En la edad media se le consideraba un símbolo de resurrección por el amarillo que cruza sus alas, apareciendo en diferentes pinturas de la epoca. Vivaldi quedó cautivado con su canto, y decidió hacer interpretar a la flauta soprano el canto de éste.

También se le ha relacionado con la corona de espinas de Jesucristo, por la semejanza de las espinas con los cardos; incluso una leyenda cuenta que el rojo que cubre su cara se le fijó al tratar éste de liberar a Jesús del tormentoso sufrimiento que le causaba su espinada corona. Entonces, el jilguero se pinchó y la roja sangre que corría por su cara quedó impregnada en ella para siempre.

Jilguero

Foto Juanma Hernández

Su nombre científico Carduelis Carduelis, va en relación con su preferencia por las semillas de cardo. Muy apreciado por los criadores de aves de canto, en nuestra zona sufre una gran presión cinegética.

Tiene 12 cm de longitud y es difícil a simple vista observar el dimorfismo sexual que existe entre el macho y la hembra, el macho tiene una careta roja distintiva que rodea el ojo en el caso de los machos, los hombros son oscuros a diferencia de parduzcos en las hembras, también hay diferencias en el tinte blanco de las habas que en el macho llega hasta el cañón de la pluma.

Píleo y nuca negras que forman un collar incompleto, y lados restantes blancos; pico y patas rosadas con obispillo blanco; las partes superiores son pardas, con las coberteras superiores de la cola blancuzcas; alas negras, con una ancha banda transversal amarilla típica, con una mancha blanca en el ápice de las rémiges; la cola es negra, con mancha blanca en las réctrices externas; los lados del pecho y flancos son pardo claro, y el abdomen blanco. Lo jóvenes tienen la cabeza parda y el plumaje pardo y rayado en negro por todo el cuerpo, salvo en las alas y en la cola donde tienen los mismos colores que los adultos.

Habitan en campo abierto, huertos, prados donde abunde el diente de león, jardines, parques, bordes de sendas y caminos, donde puedan encontrar las semillas de cardo que forma la base de su alimentación .

nido de jilguero

nido de jilguero

El macho suele comenzar a cantar a partir de enero (más intensamente desde febrero), cuando se encuentra aún en el bando invernal. Son muy gregarios y forma grupos familiares de 15 o 20 individuos emparentados entre sí. Llegado el mes febrero la banda se disgrega dando lugar a la formación de las parejas, que comenzarán a construir sus nidos en los árboles y arbustos hacia mediados del mes.

El nido, construido por la hembra, es pequeño y bastante esférico. Realiza 2 a 3 puestas por temporada. La puesta consta de 4-6 huevos de color blanco con finas y dispersas motas rojizas. La incubación dura 12-13 días, período en el que el macho alimenta a su pareja en el nido. Nacidos los polluelos,tardarán otros 15 días en abandonar el nido. Los jóvenes alcanzan el plumaje definitivo tras la muda otoñal.

Verderón

Verderón. Foto de José Antonio Acuña

El Verderón (Carduelis Chloris) , nuestro verdón, es un pájaro de carácter vivo, sociable y de un amplio repertorio cantor. Mide de 14 a 15 centímetros de altura  y de 25 a 27 de envergadura. Su peso está en torno a 28 gramos.

Los machos son de color verde oliváceo, más amarillento durante la época de reproducción, con las plumas remiges y retrices ligeramente bordeadas de amarillo. Las hembras tienen un manto de un color más pardo y el amarillo de las alas y la cola más apagado que los machos. Se alimenta básicamente de semillas y frutas silvestres, aunque durante la época de cría complementa su dieta con insectos.

Su hábitat se ha adaptado tanto a la vida en zonas donde se hace sentir la presencia del hombre, que es difícil encontrarlos lejos de ellas, especialmente en la época de cría donde permanecen en jardines, malezas y huertas próximas a poblaciones. Son aves sociables en todo tiempo y tienden a criar en colonias de reducido número, utilizando arbustos adyacentes; normalmente tienen dos  a tres crías cada verano.

Ambos sexos construyen nido en forma de copa, de hierba, musgo y raicillas, con revestimiento de éstas, en arbusto, árbol o seto; pone desde marzo a junio  de 4 a 6 huevos blancos o azules claros con motas y rayas pardo rojizas; incubación, sólo por la hembra, unos 13 días; los pollos, cebados por ambos padres, vuelan tras 12 a 16 días

Verderón macho. Foto Casals&Jurado

Verderón macho. Foto Casals&Jurado

En función de su potente pico y gran tamaño, es un pájaro muy voraz que necesita diariamente una gran cantidad de alimento vegetal. Enumerar todas o parte de las semillas y frutos que come sería interminable, puesto que come de todo. Las semillas de lino, trigo, avena, alpiste, cáñamo, girasol, etc., pueden concentrar ingentes cantidades de verderones, tanto en los campos donde se recogen o hay residuos de cosechas como en las proximidades de silos y almacenes.

La especie es, en gran parte, sedentaria en todo su hábitat. Sin embargo, existen movimientos amplios, unos migradores propiamente y otros simplemente erráticos de corto radio en otoño e invierno, y también hay una cierta trashumancia invernal que se acusa, sobre todo, en los jóvenes, y rara vez en los adultos de más de un año de vida.

Pardillo. Foto de Julio Gómez

Pardillo. Foto de Julio Gómez

El Pardillo Común, nuestro “camacho”, Carduelis cannabina, es un pájaro con el plumaje pardo acastañado. En el macho, el castaño vivo de la espalda,  las rectrices exteriores de la cola blancas y, sobre todo, muy acentuado en la primavera y en el final del invierno, el color rojo escarlata de parte de la frente y del píleo y en el pecho. Las alas y la cola son marrones o pardo negruzcas. Las plumas primarias tienen bordes blancos que destacan  en el fondo oscuro. El mentón y la garganta son beiges con rayas oscuras, casi negras. Los flancos tienen un matiz beige vivo, sobre el que se ve bien un rayado de color castaño. Las variaciones individuales son considerables en la especie, a menudo algunos poseen la garganta casi blanca. Las hembras poseen un plumaje más apagado. Falta el color castaño vivo de la espalda y plumas cobertoras de las alas y el rojo de la cabeza y el pecho, siendo este último muy rayado de pardo.

Los jóvenes pardillos se parecen a las hembras adultas en el invierno. Son menos rayados y en las partes inferiores más pálidos y con líneas más finas y menos marcadas. En todos, adultos y jóvenes, la cola es muy ahorquillada y larga. El pico, corto y cónico, pardo oscuro, con la base de la mandíbula inferior grisácea. Los tarsos y los pies son pardo oscuros, y el iris de los ojos muy oscuro, pardo negruzco.

Foto Angel Biosca

Foto Angel Biosca

El Pardillo Común es habitual en campo abierto, laderas de monte bajo, terrenos que han sido cultivados y están abandonados o en reposo estacional, plantaciones y viveros de árboles, eriales, zonas de rala vegetación con arbustos dispersos. Normalmente rehuye el arbolado denso y muy rara vez se le puede observar cerca de sotobosques, pinares, árboles caducifolios, etc.. Sin embargo, en campiña abierta utiliza con frecuencia árboles dispersos o secos como posadero, y a ellos pueden tener extraordinaria querencia los bandos y grupos de parejas que crían en la zona. En el invierno los bandos vagan por campos costeros, rastrojeras, marismas y terrenos agrícolas.

Es muy tímido y no permite el acercamiento. Es muy gregario, no solamente las parejas viven agrupadas en el otoño e invierno, sino que durante la primavera varias de ellas anidan muy juntas, formando auténticas colonias. Se posan al descubierto en árboles aislados, pero prefieren arbustos bajos. Su vuelo resulta inconfundible, rápido y ondulado.

El canto es uno de los más ricos en notas y agradables que un pájaro nos puede deparar. Es mi preferido en los silvestres,  su musicalidad es tan grande que las notas aflautadas, combinadas con otras que parecen más bien interpretadas con un instrumento de cuerda, no pueden ser aquí descritas, ni siquiera en forma aproximada. Normalmente canta bien al descubierto, con preferencia sobre la rama alta de un arbusto no muy crecido. Frecuentemente cantan en coro.

Más que ningún otro fringílido, el Pardillo Común es muy dependiente de la abundancia o escasez de semillas de plantas parásitas y gramíneas que crecen en los campos y rastrojos. Adicionalmente también comen insectos, pero sobre todo sus larvas, y con ellas alimentan en los primeros días a los pollos. No es muy aficionado a comer, sin embargo, frutos de arbustos y árboles, ni siquiera los brotes de éstos.

Macho y hembra de pardillo

Macho y hembra de pardillo

El pardillo  es un reproductor que madruga mucho en sus manifestaciones de celo. Algunos ya en febrero se separan de los bandos y se establecen en su territorio habitual. Si ya han criado el año anterior, vuelven al mismo lugar. Las parejas jóvenes no se alejan mucho de la zona donde nacieron. La construcción de los nidos empieza casi siempre en la primera o segunda semana de abril. El nido, situado en general a baja altura, no más alto de un metro, cualquier arbusto es bueno para anidar pero prefiere el Tojo Ulex, las bolinas y el brezo. El nido es construido exclusivamente por la hembra, utilizando tallos secos, musgo y hierba. El interior está forrado con pelo y lana, ésta a menudo suelta; también hay plumón y alguna pluma. La puesta normal es de cuatro-seis huevos, su color es azul pálido o blanquecino con ligero tinte azulado, manchados con puntos y rayas de tono violeta rojizo, rosáceo, a menudo agrupados en el extremo más ancho. El macho acude al nido, pero no colabora en la incubación. A los once-doce días nacen los pollos cubiertos de plumón bastante largo y denso de color gris humo. Como sucede con otros fringílidos, es frecuente que ambos adultos acudan a cebar juntos.

polluelos recien nacidos

Una vez mostradas las cuatro especies esenciales del bel canto en las aves, nos queda también en la despedida del post hacer mención dentro de la familia de los fringílidos a otras avecillas que aunque menos dotadas para el canto, merecen ser reconocidas. Hablamos del chamarín y el pinzón y porque no, del lúgano.

chamariz, chamarín

chamariz, chamarín

lúgano

lúgano

Podéis ver videos y archivos de canto de cada una de estas especies en la web de nuestro amigo Francis

http://www.silvestrista.com