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Reportaje fotográfico Pepe Valdés

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axarquiaviva@hotmail.es

Domingo de Ramos

19/04/2010

Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús en su triunfal entrada en Jerusalén “La Pollinica” y María Santísima del Rocío

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Esta imágen es, sin duda, la novedad más importante de la Semana Santa de Vélez-Málaga en este año: El trono de La Pollinica porteado por las mujeres de la cofradía. Es la primera vez que las mujeres hacen de horquilleras en nuestra semana mayor.

Fruto de ese cambio, ha sido también el reemplazo de aquella túnica rosa tan característica de la cofradía a través de los tiempos, por una de color morado y velillo, que le ha dado una nueva imágen al cortejo procesional.

La verdad que a todos nos causó bastante sorpresa esta decisión y estábamos espectantes, en el sentido de ver la reacción de la gente en la calle. Ellas un poco nerviosas al principio, con muchísimas ganas de agradar. Pero todo cambió en la salida de la procesión, al verse tan arropadas por el público presente, y sobre todo al comprobar desde el comienzo las muestras de apoyo y de ánimo que recibieron por parte de  todo el mundo.

Y la verdad que en ningún momento notamos la diferencia, salvo los dos varales más, por aquello de repartir el peso.  Un año más el trono de alpaca repujada de estilo renacentista, con la característica imágen de Jesús a lomos de la pollina, bendiciendo a su pueblo y sosteniendo la palma en la otra, inundó de alegría el Domingo de Ramos.

El trono de la virgen, también de alpaca plateada y repujada, es obra de los talleres sevillanos de José Brihuega García, y es del año 1990, el del Cristo es de 1988. La talla de la virgen es obra del artista sevillano Juan Ventura y se incorpora a la semana santa veleña en el año 1981, como virgen de gloria con su peculiar mantilla blanca.

La virgen estuvo acompañada también de una gran devoción por parte de los feligreses, piropeada a cada instante tanto por el público que la aguardaba por las calles, como por los horquilleros que porteaban el trono.  A pesar de ser una de las últimas imágenes en incorporarse a nuestra semana santa, ha sabido ganarse la simpatía y el cariño de todos.

Estas imágenes corresponden ya al paso por tribuna oficial, donde lució espectacularmente bajo ese palio tan original y bello, donde la horquillería hizo las delicias del público asistente, con un paso elegantísimo y lento que fue muy aplaudido por una multitud que abarrotaba la Plaza de las Carmelitas.

Es de agradecer el trabajo y esfuerzo de esta cofradía, en dignificar nuevamente un Domingo de Ramos que languidecía recordando el esplendor de antaño, en una sabia mezcla de respeto a las tradiciones y un aire fresco de modernidad.

Una vez finalizado el recorrido oficial a su paso por tribuna, el público asistente siguió acompañando el cortejo procesional, parecío que el Domingo de Ramos había sabido  a poco, la horquillería seguía gustándose y enfilamos con ellos el  Paseo Nuevo en dirección a la plaza de San Juán, para recoger el encuentro y posterior encierro.

La subida por calle Sevilla fue un auténtico éxtasis entre horquillería y público, donde continuamente se mezclaron piropos espontáneos a la Virgen: “¡¡Rocío guapa!!”… “¿quién es la más guapa?”, preguntaba alguien, a lo que seguidamente todo el mundo contestaba al unísono: “¡¡Rocío!!” y vuelta a empezar.

Aunque había prisas y ganas por llegar a la plaza, donde se reunirían con la horquillería de la Pollinica, la imágen de la Torre de San Juan al fondo contrastando con el blanco inmaculado del manto de la Virgen y el trono, aunque ya clásica, es de las más bonitas del todo el recorrido procesional.

Una vez llegada a la Plaza de la Constitución, parada obligada para reponer fuerzas y organizar el encuentro de los dos tronos antes del encierro.

Hubo todavía que esperar un buen rato, porque había que abrir espacio entre la muchedumbra que esperaba y que no quería perderse detalle de la maniobra del encuentro

Las horquilleras pusieron otra vez todo su empeño en agradar al público presente y realizaron una maniobra impecable para recibir al trono de la Virgen.

Al juntarse los dos tronos, el público irrumpió en aplausos nuevamente, y volvieron otra vez los piropos a la Virgen,  a la vez que animaban otra vez a  las horquilleras, algunas con lágrimas en los ojos de la emoción.

Muchas de ellas absortas sobre los varales como tratando de eternizar este momento tan maravilloso, que seguro se repetirá el próximo año.

Y ya, en la despedida, felicitar a la Cofradía por su buen hacer, y esperando que el próximo desfile procesional sea tan precioso y multitudinario, como el de este año.

Reportaje fotográfico Pepe Valdés

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Fotos Valdés

La Axarquía Eremítica y sus piedras misteriosas

Muy cerca de la antigua carretera nacional 340 (dirección Málaga Almería), en el sitio conocido por Valle Niza, perteneciente al término municipal de Vélez Málaga, se encuentra un centro de poder que conserva sobre si, y en buen estado, una de las manifestaciones sacras más antiguas de las culturas mediterráneas. Es el Complejo de Almayate que guarda el conjunto rupestre, eremítico más importante de Andalucía.

En su simplicidad, el hombre malagueño consagró gran parte de su vida a erigir gigantes de piedra que pudieran constituir su reclamo, su protección y su testimonio. Ya se trate de los enormes bloques sensibles colocados en resonancia sobre puntales de granito en dólmenes vibrantes como los de Antequera, o de las piedras-antena hincadas en el suelo de Sierra Tejeda, para que el cielo pueda dar su respuesta equinoccial en su cima.

Fotos Eduardo Arboleda

¿Qué afán tenía el hombre por remover tales masas? ¿Qué pregunta debía formular y qué respuesta recibir por medio de estas piedras que ciertamente la transmitian?
Piedras de culto, piedras dóciles, piedras achatadas, piedras emotivas de sacrificio que la tierra sacó de su seno. Sin la piedra, la vida del hombre hubiera sido prácticamente imposible. La piedra es su lenguaje, señala sus jalones y su orientación. Es también su geografía.

Los eremitas o ermitaños malagueños de Almayate se retiraron a este paraje, apartado, para dedicarse a la contemplación como primera forma de vida religiosa; entregándose a la oración y a la soledad, ocupándose de diversos géneros de penitencias y mortificaciones, sin descuidar en ningún momento la labor de manos para evitar la ociosidad. Su asentamiento comienza con motivo de las primeras persecuciones de los paganos en Andalucía.

Los ermitaños malagueños profesaban las reglas de san Benito, eran verdaderos monjes que habían aprendido, por largas pruebas en el monasterio y con el socorro de muchos a combatir al demonio. Se sentían con bastantes fuerzas para dejar la compañia de sus hermanos y emprender por si solos y sin el socorro ajeno la lucha contra los vicios de la carne y de los pensamientos. Estaban siempre solos, sin permitirseles hablar entre si, ni tampoco criar animales.

foto E.Arboleda

Los más jóvenes ocuparon los lugares más apartados. Levantábanse todos los días del año para recitar maitines a las dos, después de media noche cada uno tocaba la campana de su oratorio, pero con tal orden que se respondían los unos a los otros, de modo que de no hacerlo, al amanecer, el más cercano debía llegarse a la ermita para saber la causa y avisar.

Foto Valdés

Los eremitas de Almayate se infligían mortificaciones varias: algunos se obligaron a vivir siempre de pie y su aislamiento les producía alucinaciones, especialmente los que escogian la celda tapiada de la macrocueva, antiguo templo precristiano. Para estos eremitas o ermitaños sus estados alterados de conciencia, tenían unas dimensiones que superaban la realidad que conocemos cotidiana. La misma realidad de los antiguos malagueños del Complejo de Almayate que hoy empieza, poco a poco, a desvelarnos su secreto.

Eduardo Arboleda Ballén

Antropólogo

Fotografías Pepe Valdés