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La Alpujarra granadina

07/12/2009

La Alpujarra es una comarca histórica andaluza situada entre las provincias de Granada y la provincia de Almería, en las faldas de la ladera sur de Sierra Nevada, la conforman una serie de valles y barrancos que descienden desde las cumbres de Sierra Nevada, en el norte, al eje vertebrador de la comarca, que es el gran valle, dispuesto en dirección este-oeste, formado por las cuencas del río Guadalfeo, en la parte granadina, y del río Andarax, en la parte almeriense. Al sur, la Sierra de Lújar, la Sierra de la Contraviesa y la Sierra de Gádor con sus barrancos, que descienden desde estas sierras al Mar Mediterráneo.

Se trata de un espacio de una enorme belleza natural y grandes contrastes. A causa de su clima suave, combinado con una fuente estable de agua para la irrigación de los ríos que descienden de Sierra Nevada, los valles de La Alpujarra disfrutan de un importante grado de fertilidad, si bien a causa de la naturaleza del terreno sólo pueden ser cultivados en pequeñas parcelas, por lo cual la técnicas modernas de agricultura no suelen ser viables. Abundan los árboles frutales, como naranjos, limoneros, caquis, manzanos, higueras, castaños, almendros, y los viñedos. La zona este de La Alpujarra, la almeriense, así como la cara sur de las sierras costeras, son más áridas.

Vamos a centrar nuestra visita en tres de los pueblos más pintorescos, sin merecer a los demás, que son los de Pampaneira y Capileira que junto a Bubión, están situados en una de las zonas más bellas de esta comarca granadina, como es el Barranco de Poqueira, y que pertenecen a La Alpujarra Alta, con sus pueblos colgados en las laderas de Sierra Nevada, siendo la zona más conocida de la Alpujarra, y la más visitada por viajeros y turistas por su fácil asceso.

La arquitectura de Pampaneira conserva, en gran medida, la tipología alpujarreña,  formada por casas construidas en mampostería enfoscada y blanqueada con cal, de una o dos alturas con cubiertas planas de launa y aleros de lajas. Presenta, igualmente, su característico entramado urbano con disposición escalonada de las viviendas, calles estrechas, tortuosas y empinadas como consecuencia de su adaptación a la topografía local. En este sentido, destacan sus tinaos como elementos arquitectónicos típicos de su fisonomía, junto a un interesante paisaje agrario dominado por el aterrazamiento sustentado por balates de piedra, lo que le confiere una singular belleza al núcleo urbano.

La gastronomía es de gran riqueza, y en tiendas y talleres a lo largo del núcleo de población se ofrecen cerámicas, tejidos y todo tipo de elementos propios de la artesanía alpujarreña. Hoy día los ingresos derivados del turismo son, en la práctica, la única actividad sobre la que se sustenta la economía de Pampaneira. La agricultura se encuentra en total abandono, y si se conserva lo es en zonas concretas y de forma muy residual.

El interés paisajístico de Pampaneira y su conservación le ha llevado a conseguir la consideración de Conjunto Histórico-Artístico, y a recibir galardones como el Primer Premio Provincial de Embellecimiento de Pueblos  y por dos veces, el Premio Nacional de Turismo de Embellecimiento y Mejora de los Pueblos Españoles. También al estar incluido en los Parques Natural y Nacional de Sierra Nevada, la zona goza de un nivel de protección singular.

Esta circunstancia afecta tanto a la visión conjunta del núcleo urbano y sus anejos, como también a cada uno de los elementos individuales que lo integran, de forma que cualquier transformación debe recibir el visto bueno de la comisión que vela por el mantenimiento del urbanismo y arquitectura del municipo. Esto ha dado lugar a que Pampaneira, junto al resto de pueblos del Barranco del Poqueira, conserve muy bien la tipología de sus calles, viviendas, tinaos y demás elementos arquitectónicos, lo cual le confiere una ventaja importante en la competencia turística.


La sublime integración de estos elementos impide, salvo excepciones, destacar el atractivo de unos elementos sobre otros, alcanzando  su mayor interés al formar un sencillo pero atractivo conjunto, en donde  calles y barrios  conservan la fisonomía tradicional, contando con la colaboración inestimable de los vecinos que han conseguido conservarla y respetarla a través del tiempo. Fuera del núcleo de población, nos encontramos con algunos molinos y cortijos diseminados, pero muy deteriorados o tan transformados, que le han hecho perder gran parte de su atractivo paisajístico y etnográfico.

Fotografías Pepe Valdés

https://axarquiaviva.wordpress.com

e-mail axarquiaviva@hotmail.es

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